Para los que no sepan lo que es, voy a intentar explicarlo
brevemente.
Es el noveno mes del calendario lunar, el cual es utilizado
por los musulmanes, y es de gran relevancia pues en este mes el arcángel
Gabriel le reveló el Corán al profeta Mohammed. Cada año, y tras el término del
octavo mes del calendario lunar, se procede a observar la luna. Según cómo se
vea la luna (el primer creciente después de la luna nueva) se establece el día
del inicio del Ramadán.
El Ramadán es uno de los cinco pilares del Islam y es
importantísimo. Consiste en ayunar, desde la salida del sol, hasta la puesta
del mismo. Durante el ayuno no se puede, fumar, tener sexo o beber agua, a
menos que tengas un trabajo muy duro y sea perjudicial para tu vida o tu salud.
Los niños no están obligados a hacerlo ni los enfermo o
ancianos y tampoco las mujeres que estén menstruando que tampoco deben rezar en
estos días.
Son unos días muy familiares, en los cuales abunda la comida
típica, dulces y zumos. En el aspecto familiar, es hora de visitar a la familia
y de llamarse para felicitarse por esta época. Un verdadero musulmán está muy
orgulloso de este tiempo y nunca hablará mal o dirá que está cansado del ayuno,
al contrario de lo que podamos pensar, se les hace muy llevadero, aunque la
vida en estas fechas es muy nocturna.
Generalmente se realizan dos cenas importantes, la primera
justo cuando cae el sol, una más liviana sobre las 12 de la noche y la última,
más abundante, sobre las 3 de la madrugada, aproximadamente.
Al finalizar el Ramadán se hace una fiesta, en la que se
regala ropa a los niños y se hace muchísima comida, ya que, irán muchas visitas
y familiares a la casa durante este día.
Cuando acabe el Ramadán y lo más pronto posible se debe dar
una pequeña cantidad de dinero a los pobres por cada miembro de la familia
(aproximadamente 1,30€ por persona).
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