lunes

En Francia.

Llegué a Francia con una beca de estudios, un mes de inmersión lingüística con casi 30 españoles más, menos mal que tengo una buena base, porque allí no amplié demasiados conocimientos del idioma.

Estuve en el sur, en la parte Vasco-Francesa, simplemente precioso y excelente gastronomía, todo eso me ayudaba a dejar de pensar en él, en su olor, en su sonrisa, en su forma de acariciarme o en su mirada... .

Estaba en el aire. Uno de esos días en los que no pude dejar de pensar en él, me hice daño en la rodilla y como consecuencia, el resto del viaje lo pasé sin demasiadas actividades y con una félula desde lo alto del muslo, hasta el tobillo, menos mal que alguien me prestó una muleta.

Al regresar, le vi por un pasillo de la escuela.
Sólo una sonrisa fue suficiente para que mi mente volviera a estar en el aire.

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