Le vi tan sólo una vez, un saludo corto, un hola y adiós.
Más tarde, una foto en una red social con un amigo mío. Un comentario tonto por mi parte. Hablamos. Me pidió una cita, nada formal, sólo un refresco, acepté.
La "cita" en sí no fue nada del otro mundo, lo dicho, un refresco y un paseo por el centro, pero hablamos durante horas y cuando tuve la confianza suficiente, le pregunté sobre su cultura, él es marroquí y musulmán, y le hacía mucha gracia mi curiosidad.
El tiempo pasó volando. Al despedirnos me dijo que en un par de días se iría de regreso a marruecos, pero no había querido perderse la oportunidad de conocerme.
No volvimos a hablar, hasta que un día, sin más, se pone en contacto conmigo.
-Si quieres este viernes te espero en el aeropuerto.
Mi familia no lo aprobó,aun así, con mis ahorros, mis 19 añitos y con una maleta que parecía más grande que yo, hice oídos sordos y me subí a un avión, rumbo al viaje de mi vida.
Ese viernes no pudo ser, sin embargo el viernes siguiente, allí estaba él, con una gran sonrisa, tras las puertas de llegadas, por fin estaba en Tánger.
Mi primera vez en el extranjero.
Más tarde, una foto en una red social con un amigo mío. Un comentario tonto por mi parte. Hablamos. Me pidió una cita, nada formal, sólo un refresco, acepté.
La "cita" en sí no fue nada del otro mundo, lo dicho, un refresco y un paseo por el centro, pero hablamos durante horas y cuando tuve la confianza suficiente, le pregunté sobre su cultura, él es marroquí y musulmán, y le hacía mucha gracia mi curiosidad.
El tiempo pasó volando. Al despedirnos me dijo que en un par de días se iría de regreso a marruecos, pero no había querido perderse la oportunidad de conocerme.
No volvimos a hablar, hasta que un día, sin más, se pone en contacto conmigo.
-Si quieres este viernes te espero en el aeropuerto.
Mi familia no lo aprobó,aun así, con mis ahorros, mis 19 añitos y con una maleta que parecía más grande que yo, hice oídos sordos y me subí a un avión, rumbo al viaje de mi vida.
Ese viernes no pudo ser, sin embargo el viernes siguiente, allí estaba él, con una gran sonrisa, tras las puertas de llegadas, por fin estaba en Tánger.
Mi primera vez en el extranjero.
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